La venta de esposas en Inglaterra


Pues sí, han leído bien. Y no se trata de esposas de las que usa la policía, sino del cónyuge femenino de un matrimonio.

Selling a wife, Thomas Rowlandson, 1812-14. Imagen de dominio público.


La venta de esposas fue una costumbre en Inglaterra desde el siglo XVII hasta mediados del XIX, con casos documentados hasta 1913. Aunque desde el punto de vista moderno pueda parecernos una barbaridad (y lo es sin duda), era la forma de disolver un matrimonio para los no pudientes, especialmente en los casos en los que había adulterio por medio.


Hasta 1857 la única forma de divorciarse en Inglaterra era obteniendo un acta del parlamento, lo cual era solo accesible para las clases más adineradas por su coste y dificultad. Ese año se promulga una ley que crea los tribunales de divorcio pero, aunque era un proceso menos complicado y más barato, todavía no está al alcance de la mayoría.


El método que usaban las clases bajas para disolver un matrimonio pasaba por el abandono del hogar o la huida de uno de sus miembros (me voy a por tabaco ...), que era delito. Ante esta situación se fue instaurando como mal menor "la venta de la esposa", que poco a poco se fue convirtiendo en costumbre con sus procedimientos estipulados. Hay que destacar que según las leyes entonces vigentes la mujer, al contraer matrimonio, perdía su estatus y derechos civiles, que pasaban a ser propiedad del marido (como en España hasta 1975, vamos).



© The Trustees of the British Museum. Compartido bajo licencia CC BY-NC-SA 4.0


El procedimiento incluía en primer lugar el consentimiento de la esposa. Si ésta se negaba o cambiaba de opinión antes de formalizar la venta, no era válida. También estaba estipulado que debería hacerse una subasta en un lugar público (normalmente en los mercados de ganado) y que la mujer sería llevada por el marido por una cuerda atada al cuello o a la cintura. Se trataba de hacer el acto lo más público posible, por lo que a menudo se incluía un anuncio en un periódico local para dar publicidad al hecho. Aunque era ilegal, las autoridades hacían la vista gorda y hasta mediados del siglo XIX no empezaron a actuar.

En la mayoría de los casos, el procedimiento de la subasta de la esposa se usaba para resolver un adulterio. La venta estaba acordada de antemano y normalmente el comprador era el amante de la esposa. El trato liberaba al comprador de una demanda por adulterio y al vendedor de sus obligaciones con su esposa. En muchos casos se extendía un contrato de compraventa para que no quedara duda alguna. Las subastas de esposas atraían a grandes multitudes, por lo que se cree que no debía ser una acto muy frecuente.

La iglesia de St. Nicholas Cole Abbey


Un temprano caso de venta de esposa está documentado en el siglo XVI. El párroco de la iglesia de Saint Nicholas Cole Abbey, en la City, había contraído matrimonio durante el reinado de Eduardo VI, que fue el que implantó en Inglaterra la iglesia protestante. Tras la muerte de este y el ascenso al trono de María I y el retorno a la iglesia de Roma, se vio despedido de su puesto. Para recuperarlo no se le ocurrió otra cosa que vender a su esposa, lo que le ocasionó una condena y ser llevado en un carro por Cheapside donde la multitud se dedicó a tirarle huevos podridos y el contenido de los orinales.

Tras la llegada al trono de Isabel I la iglesia oficial volvió a ser la protestante y Thomas Sowdley (que así se llamaba el párroco-comerciante) recuperó su puesto de trabajo.



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